¿Salvación sólo por Fe?

Desde la época de la Reforma cristiana, una de las cosas que nos caracterizan a los evangélicos es evangelizar diciendo que sólo necesitamos fe y hacer una oración de fe para recibir el regalo de salvación. Decimos que la salvación es por fe y no por obras. Que no hay nada que podamos hacer para ganar la salvación. Y lo único que debemos hacer es creer en Cristo.

De esa manera, por muchos años se ha evangelizado, y nos hemos encontrado con la siguiente problemática: hay mucha gente que dice ser cristianos porque un día hicieron una oración, pero viven como si Cristo realmente no existiera en sus vidas.

Viven en pecado, no asisten a una iglesia, no tienen una relación personal con Dios, no leen la Biblia ni oran frecuentemente, pero están plenamente convencidos que van a ir al cielo por una oración de fe que hicieron hace muchos años. Y cuando se hace una encuesta sobre su posición religiosa, dicen que son cristianos. Eso es lo que llamamos cristianos nominales.

Podemos preguntar entonces: ¿Es el cristianismo simplemente tener fe en ciertas doctrinas esenciales, sin tener ningún cambio sustancial en nuestras vidas? ¿Es eso todo lo que se requiere de nosotros?

George Ladd en su libro “El Evangelio del Reino” pregunta: “¿Puede salvarme el credo? ¿Puede la pronunciación de tres palabras “Jesús es Señor” otorgarme la vida?

Hemos evangelizado muchas veces usando un versículo que parece defender toda esa posición, en Romanos 10:9 Pablo dice:

«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.»

Fe y Obras

Entonces parece que sí, que con sólo hacer una confesión de fe ya somos salvos… ¿o no? Veamos que dice Santiago al respecto: (Santiago 2:14)

Hermanos míos, ¿de qué sirve decir que se tiene fe, si no se tienen obras? ¿Acaso esa fe puede salvar?

¿Hay contradicción en la Biblia? Por supuesto que no. Lo que pasa es que hemos enseñado muy mal el tema de la salvación. Y la iglesia es la primera responsable de este problema. Hoy hay muchas personas que van a ir directo al infierno, y la iglesia los ha engañado haciéndolos pensar que van a ir al cielo por una oración de 30 segundos hecha hace 20 años.

En los 70s eran comunes los estadios llenos para hacer una oración de fe.

 

La Controversia

En los años 80s, John MacArthur escribe un libro refiriéndose a esta problemática. Y argumenta que nosotros no fuimos llamados a “creer en Cristo”, sino más bien a ser “discípulos de Cristo” (Mateo 28:19). De esa manera inicia una controversia donde tenemos dos campos, los que creen en una salvación por libre gracia, y los que creen en una salvación por Señorío.

Si el único requisito para salvación es “Sola Fide” y “Sola Gratia”como argumenta Martín Lutero, entonces la gente no tiene ninguna otra responsabilidad sobre su cristianismo, y pueden seguir viviendo sus vidas normales esperando ir al cielo un día.

Pero si la salvación es por Señorío, entonces eso implica que para ser salvos Cristo debe ser el Señor de nuestra vida, que nuestras vidas le pertenecen, y que nuestro pasado, presente y futuro están ahora en las manos de Dios. Debemos buscar su voluntad para nuestras vidas. El Reino de Dios tiene una demanda, y esa demanda es grande.

Cuando una persona se acerca a un pastor y le dice: “Pastor, quiero seguir a Cristo, ¿qué debo hacer?” Normalmente la respuesta del pastor local va a ser: “Repita la siguiente oración conmigo”. ¿Pero cuál fue la respuesta de Jesús ante esta pregunta? Veamos varios pasajes.

 

El ejemplo de Jesús

Lucas 9:57-62

Mientras seguían su camino, alguien le dijo: «Señor, yo te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.» Y a otro le dijo: «Sígueme.» Aquél le respondió: «Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.» Pero Jesús le dijo: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el reino de Dios.» Otro también le dijo: «Señor, yo te seguiré; pero antes déjame despedirme de los que están en mi casa.» Jesús le dijo: «Nadie que mire hacia atrás, después de poner la mano en el arado, es apto para el reino de Dios.»

¿Qué es lo que está pasando aquí? Jesús está advirtiendo a las personas que seguirlo tiene un costo  muy alto. Pero si hacemos eso, la gente no va a “recibir a Cristo como salvador” podrán decir algunos. Entonces debemos preguntar: ¿Qué es mejor? ¿Que las personas tomen una decisión de rechazar a Cristo porque la demanda es alta, o engañarlos haciéndoles pensar que son  salvos, a pesar que sus vidas de todas maneras van a seguir siendo iguales porque realmente no quieren someterse a la voluntad de Dios?

Pero muchas iglesias o evangelistas siguen insistiendo en no poner “trabas” para que la gente “venga a Cristo”, porque los números son necesarios en algunos ministerios para demostrar ser efectivos. Es un sistema capitalista evangelizador, donde los números son prioridad sobre el discipulado personal. El éxito se mide por el número de convertidos, y no por el número de gente discipulada, los cuáles siempre son menores.

Conozco un barrio donde los niños del vecindario reciben a Cristo cada vez que llega un nuevo grupo de misioneros. Esos niños ya se saben la oración de memoria. Pero todos regresan a sus iglesias presentando los números de cuántos niños recibieron a Cristo en su viaje misionero. Eso no es discipulado, eso no es lo que Cristo nos ha llamado a hacer.

 

La manera correcta

Cuando las multitudes estaban siguiendo a Jesús, él les da una enseñanza muy contraria a las de los evangelistas de estadios llenos de hoy. Veamos lo que Jesús le dice a la multitud:

Lucas 14:25-29

Como grandes multitudes lo seguían, Jesús se volvió a ellos y les dijo: «Si alguno viene a mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y sus hijos, ni a sus hermanos y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de ustedes que quiera levantar una torre, no se sienta primero a calcular los costos, para ver si tiene todo lo que necesita para terminarla? No sea que después de haber puesto los cimientos, se dé cuenta de que no puede terminarla, y todos los que lo sepan comiencen a burlarse de él

¿Significa entonces que la salvación es por obras? Por supuesto que no,  eso es poner los caballos por delante de la carreta. Lo que vemos en la Biblia es que la salvación es tanto un acto de fe, como un acto de obediencia. No podemos separar las dos cosas. La salvación no es sólo por fe, porque la fe sin obras es muerta como dice Santiago. Y la salvación no es sólo por obras, porque nadie se salva por ser buena persona.

También debemos tener el cuidado de decir que la fe eventualmente produce buenas obras, porque entonces caemos en lo mismo. Efesios 2:10 dice:

Nosotros somos hechura suya; hemos sido creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas.

Nuestra nueva naturaleza nos demanda buenas obras prácticamente de manera instantánea.

En Conclusión

Pero volvamos un momento al versículo de Romanos 10:9 donde dice:

Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

Notemos la confesión: Jesús es el Señor. No dice que Jesús es el Salvador solamente. Dice Señor. Eso implica que la salvación no es por una confesión de boca nada más, sino que es por la confesión que ahora Cristo es Señor y dueño de mi vida, y que eso implica una demanda de Dios en mi caminar diario. Un caminar en obediencia, en amor al prójimo, y en crecimiento hacia una madurez espiritual en Cristo.

Lo que pasa es que para muchos, eso es complicado, toma tiempo, y es más fácil predicar una salvación por libre gracia.

Debemos tener cuidado de lo que enseñamos a las personas. Pero también tener el cuidado que al enseñar la verdadera conversión, no estamos llevando a las personas a vivir en un legalismo lleno de reglas inventadas por la iglesia.

Lucas 13:23-24

Alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» Y él respondió: «Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán hacerlo.

 

Bendiciones !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *