El Divorcio según la Biblia

En este estudio vamos a ver los pasajes en la Biblia que tienen que ver con el divorcio. Este es un tema complejo, pero al analizar los versículos bíblicos nos deberían quedar las cosas un poco más claro. Aclaramos que este estudio no está escrito a manera de consejería, sino desde un punto de vista hermenéutico.

También hacemos la aclaración que hay una diferencia entre el divorcio, y el nuevo matrimonio. Primero vamos a ver lo que la Biblia dice sobre el divorcio, y basado en eso, veremos al final las posibilidades bíblicas para poder casarse de nuevo.

Es importante notar que cuando se trata de una separación matrimonial, encontraremos dos posiciones extremas. Los que han pasado por un divorcio probablemente van a hablar del tema desde un punto de vista muy personal, el cual involucra las emociones que este tema le provocan. Pero eso puede nublar la objetividad e interpretar las cosas de forma excesivamente favorables a su caso personal.

Por otro lado, las personas que nunca han pasado por un divorcio, pueden cometer el error de ver el tema desde un punto de vista muy legalista, estricto e inflexible; porque no han pasado ni están pasando por esas dificultades, y su falta de empatía puede ser un problema.

Muchos piensan que la Biblia prohíbe el divorcio por completo, y que no es una opción para nadie. Piensan que el divorcio es pecado, o que la persona divorciada es menos cristiana que otros. Pero en realidad, la Biblia no prohíbe directamente el divorcio, aunque Dios no lo desea. Más bien la Biblia lo que hace es dar reglas sobre el divorcio para que no sea abusado.

Lo que se puede ver en la Biblia es que Dios no condena a las personas que se divorcian, sino que Dios condena las razones equivocadas del divorcio. José quiso separarse de María cuando supo que estaba embarazada, y no fue condenado por pensar de esa manera (Mateo 1:19). Es necesario hacer la aclaración que en la cultura judía, se consideraba “divorcio” dejar a una mujer con la que ya se estaba comprometido para casarse.

Dios tampoco condena ni desprecia a la persona que esta divorciada. En la Biblia podemos ver muchas listas de pecados que Dios condena, (1 Corintios 6:9-10, Gálatas 5:19-21, Apocalipsis 22:15) pero en ninguna de esas listas se menciona a las personas divorciadas. En ese sentido, Dios no ve con desprecio a la persona que ha pasado por un divorcio y la iglesia tampoco debería hacer la mismo. No deberían ser tratados diferente.

El problema no es el divorcio, sino divorciarse por razones egoístas.

A Dios no le agrada el divorcio, pero tampoco es el pecado imperdonable como algunos pueden pensar. Vemos que la Biblia detesta el divorcio, pero no a la persona. Malaquías dice:

“Porque yo detesto el divorcio, dice el SEÑOR, Dios de Israel”

Malaquías 2:16

Pero lo que normalmente se encuentra en las iglesias son dos extremos, los que prohíben el divorcio por completo, y los que piensan que el divorcio es justificable bajo cualquier circunstancia que la persona se proponga. Eso sucede porque no quieren quedar mal con nadie. Pero es nuestro deber quedar bien con Dios antes que a los seres humanos.

Ley para proteger, no para excusarse

Uno de los puntos centrales a notar en este tema es que la Biblia realmente no provee cláusulas para poder divorciarse “bíblicamente de alguien”. Más bien, lo que la Biblia hace es proteger a la parte que está siendo ofendida dentro del matrimonio, ofreciéndole la posibilidad del divorcio. En otras palabras, no existe un lineamiento para poder salirse de un matrimonio de buenas a primeras, sino más bien lo que hay son protecciones para la persona que está siendo agraviada por su pareja. Y esta es una distinción importante.

En lugar de buscar versículos sobre “cómo divorciarse correctamente según la Biblia”, más bien lo que se encuentran son versículos que ayudan a la persona que está siendo perjudicada a salir de la situación en la que se encuentra. Es decir, el que se divorcia debería ser una víctima, y no la persona que solamente quiere hacer una nueva vida en otro lado.

Si una persona se quiere divorciar simplemente porque ya no quiere estar en ese matrimonio, realmente no va a encontrar la justificación en la Biblia para hacer tal cosa. Más bien, lo que encontramos es que Dios quiere cuidar a la persona que ha sufrido de parte de su pareja, y le provee un medio para disolver ese matrimonio e incluso la posibilidad de casarse de nuevo.

El primer pasaje que tiene que ver con el divorcio lo encontramos en Éxodo:

“Si el amo toma a otra mujer por esposa, no podrá disminuir la alimentación ni el vestido ni los derechos conyugales de la primera. Si el amo no cumple con ninguna de estas tres condiciones, la mujer quedará libre y sin tener que pagar nada.”

Exodo 21:10-11

Del pasaje anterior podemos extraer los siguientes puntos:

  • El esposo no debe disminuir la comida, el vestido ni los derechos conyugales a la primer esposa. (En el A.T. se permitía tener varias esposas).
  • Si el esposo lo hace, ella queda libre, es decir, puede divorciarse sin tener que pagar nada.

En este pasaje podemos ver que no proveer alimentación, vestido ni derecho conyugal (relaciones sexuales), son razones suficientes para que la mujer pueda separarse. Esto se llama abandono de los deberes matrimoniales. Si el esposo no cumple con sus deberes matrimoniales, la esposa queda libre. Por lo tanto podemos ver que la Biblia da permiso de divorcio a la persona que está siendo perjudicada.

Notemos que este pasaje se encuentra en un capítulo que tiene que ver con las leyes respecto a los esclavos. Y cuando dice que la mujer queda libre, significa libre en el sentido completo de la palabra. Se podría inferir que la persona queda libre para casarse otra vez, y que ya no hay ataduras. Pero el texto no aclara este aspecto.

En este caso, Dios trata de proteger a la mujer que es abandonada u olvidada por el esposo, y por lo tanto le permite el divorcio. En otras palabras, Dios no quiere que una mujer tenga que sufrir el resto de su vida en una situación así.

Lastimosamente hoy en día hay muchos esposos que tienen abandonadas a sus esposas y no les proveen lo que necesitan, y desafortunadamente ellas pasan muchos años en sufrimiento porque también se les ha prohibido separarse o divorciarse por razones tan “livianas”.

La violencia contra la mujer es una forma de “abandono de los deberes matrimoniales” (Efesios 5:25)

El siguiente pasaje lo vemos en Deuteronomio 24:1-4. Este pasaje es un poco extraño para leer por ser tan largo, así que le recomiendo que lo lea en su Biblia. Pero básicamente lo que dice es que si un hombre le da carta de divorcio a su esposa, debe saber que no la puede recibir como esposa de nuevo. Si la deja, es para siempre y no puede regresar con ella.

De ese pasaje podemos extraer los siguientes puntos:

  • Dios está permitiendo dar cartas de divorcio.
  • La mujer se puede casar de nuevo después del divorcio.
  • El primer esposo no puede casarse con ella de nuevo.

De esa manera podemos ver que Dios no está prohibiendo el divorcio explícitamente, ni está prohibiendo casarse de nuevo. Lo que está haciendo es poner una regla, y esa regla es que no puede casarse de nuevo con la persona con la que ya se ha divorciado. Es decir, el divorcio tiene que ser una decisión bien pensada. Esto sucede nuevamente para proteger a la mujer, y que no sea rechazada por cualquier razón, o que no sea rechazada por una decisión tomada a la ligera, o en el calor del momento. Si la deja, es definitivo, no la puede tomar de vuelta. Así que es mejor que lo piense bien antes de hacer algo tonto.

¿Qué dice Jesús?

A Jesús le preguntaron sobre el divorcio, y específicamente le preguntaron sobre el pasaje que acabamos de leer en Deuteronomio. Jesús aclara y expande un poco el tema. Eso lo vemos en Mateo:

“Y se acercaron a El algunos fariseos para probarle, diciendo: ¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?

Mateo 19:3

Como dijimos anteriormente, la reglas de divorcio son provisiones para la parte ofendida, la cual normalmente es la mujer. En este caso, los fariseos no preguntan bajo qué regla es lícito para la mujer divorciarse después de ser agraviada, sino más bien preguntan, bajo qué motivo es lícito para el hombre divorciarse de su mujer, ¿es cualquier motivo suficiente? En otras palabras, no se está viendo el divorcio como el recurso de protección para la parte victimizada, sino bajo qué razones “justificables” se puede buscar la disolución del matrimonio. Estas son dos actitudes muy diferentes. Los fariseos preguntan: “¿Es cualquier motivo suficiente?”.

Por la forma en que los fariseos lo preguntan, podemos notar que ellos no están a favor del divorcio a la ligera. Ellos preguntan a Jesús si es correcto divorciarse por “cualquier razón”, lo cual ya suena bastante negativo y liberal.

Jesús parece darle la razón a los fariseos en este tema. Y para hacer las cosas todavía más estrictas, también añade que no se puede casar de nuevo a menos que sea por causa de adulterio.

La reacción de los discípulos es inmediata cuando dicen:

“Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.”

Mateo 19:10

Por supuesto que no conviene casarse cuando las reglas para divorciarse y casarse de nuevo son tan estrictas. Esa es una respuesta honestamente pecaminosa. El hombre por naturaleza quiere divorciarse y casarse de nuevo si en algún momento las cosas no le parecen convenientes. Y esto es justamente lo que Dios quiere evitar, que abandonemos el matrimonio por razones egoístas, lo cual es un síntoma de la dureza del corazón. Y Jesús habla sobre eso:

El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero no ha sido así desde el principio.

Mateo 19:8

Le recomiendo leer el pasaje completo de Mateo 19:3-9. De ese pasaje podemos extraer los siguientes puntos:

  • Al casarse, la pareja se convierte en una sola carne.
  • Lo que Dios une, no debe separarlo el hombre.
  • Dios ha permitido el divorcio por la dureza del corazón del ser humano.
  • No era la intención de Dios que existiera el divorcio desde el principio.
  • Se permite casarse de nuevo, solamente en casos de infidelidad.

La palabra “Infidelidad”

Es importante entender la palabra “infidelidad, fornicación o adulterio” en el pasaje de Mateo 19:9. Esa palabra en el griego es πορνεία (porneía). Que de forma general significa “inmoralidad sexual”. Es decir, el divorcio no esta limitado solamente a casos de infidelidad o adulterio como muchos han pensado.

Eso también implica a cualquier tipo de pecado sexual que la persona cometa. Por ejemplo, hay casos donde un esposo a violentado sexualmente a su propia esposa. Ese es un tipo de porneía (inmoralidad sexual), y la mujer no debería seguir en ese matrimonio por su propia seguridad. Podemos seguir dando muchos otros ejemplos de inmoralidad sexual, pero la idea ya se entiende. Lo importante es que el texto en griego no limita el divorcio solamente a la infidelidad o adulterio como se traduce en muchas Biblias.

También es importante considerar que la infidelidad no debe verse como un requisito para el divorcio, sino más bien como una razón para divorciarse. Hay una diferencia muy grande entre ambas. Lo que queremos decir es que si una persona esta dispuesta a perdonar su pareja por infidelidad, tiene todo el derecho de hacerlo. El divorcio no es obligatorio en caso de infidelidad, pero su pareja tampoco está obligada a seguir en ese matrimonio si no lo desea.

Un ejemplo de esto es cuando Jesús dice:

“Ustedes han oído que fue dicho: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseos a una mujer, ya adulteró con ella en su corazón”

Mateo 5:27-28

Jesús explica que mirar a una mujer y desearla ya es adulterio, ese es un tipo de porneía. Por lo tanto ver pornografía o ver una mujer en la calle y desearla ya es suficiente para divorciarse. Pero si todos aplicaran esas palabras al pie de la letra, la cantidad de divorcios en el mundo sería masivo.

En cambio, antes de andar buscando razones para el divorcio, lo que debemos buscar es la reconciliación en la medida que sea posible. Y muchas veces el amor cubre multitud de pecados (1 Pedro 4:8). Eso es lo primero que debemos hacer. La reconciliación toma en cuenta el arrepentimiento real de la parte ofensora. Si no hay verdadero arrepentimiento, es muy difícil una reconciliación.

Pablo y el divorcio

El tema del divorcio todavía no está completo hasta que terminemos de leer todo el consejo de la Palabra de Dios. Algunas personas se quedan solamente en las palabras de Jesús referente al divorcio y el segundo matrimonio, pero no debemos hacer doctrina de un solo pasaje bíblico, sino que debemos ver el resto de la Escritura.

Leemos en Corintios:

“A los casados instruyo, no yo, sino el Señor: que la mujer no debe dejar al marido (pero si lo deja, quédese sin casar, o de lo contrario que se reconcilie con su marido), y que el marido no abandone a su mujer.”

1 Corintios 7:10-11

De este pasaje se pueden extraer los siguientes puntos:

  • “la mujer no debe dejar al marido”, reafirmando la idea que el divorcio no es lo que Dios quiere.
  • “pero si lo deja…” implica que no hay prohibición para divorciarse.
  • “quédese sin casar…” reafirmando lo dicho por Jesús.
  • “que se reconcilie…” Pablo prefiere que haya reconciliación.
  • “que el marido no abandone a su mujer…” esto reafirma el pasaje de Éxodo de no abandonar los deberes matrimoniales.

Seguimos leyendo:

“Pero a los demás digo yo, no el Señor, que si un hermano tiene una mujer que no es creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y la mujer cuyo marido no es creyente, y él consiente en vivir con ella, no abandone a su marido.”

1 Corintios 7:12-13

Si una persona esta casada con una persona que no es creyente, que no se separe. Tener un esposo o esposa que no es creyente no es razón para el divorcio. En ese sentido debemos tener cuidado, porque el cristianismo no puede ni debe ser usado como una razón para buscar el divorcio.

La Biblia dice que no debemos hacer yugo desigual (2 Corintios 6:14), es decir, que no debemos casarnos con personas que no son creyentes o que tienen una religión muy diferente a nuestra fe cristiana.

Pero si una persona llega a Cristo en condición de casada, y su pareja no quiere ser cristiana, esa no es razón para el divorcio. La Biblia aconseja no separarse. La persona cristiana no debe pedir la disolución matrimonial usando el cristianismo como excusa.

Seguimos leyendo:

“Pero si el no creyente se separa, sepárese, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a vivir en paz nos llamó Dios.”

1 Corintios 7:15

En ocasiones una persona puede llegar a Cristo, pero el esposo o la esposa no. Eso puede traer dificultades en el matrimonio. La pareja que no es cristiana puede sentir que la nueva dinámica en el matrimonio ya no le gusta. Eso puede traer tensión y dificultades en el matrimonio. Las cuales son compresibles desde el punto de vista humano.

Entonces Pablo explica que si el no creyente es el que quiere separarse, la otra persona (que es creyente) no esta obligada a seguir en ese matrimonio.

Es importante estudiar la palabra “servidumbre” en ese pasaje. Pablo usa la palabra griega δουλοω (doulóo), que significa esclavizar. En otras palabras, la persona ya no esta esclavizada, subyugada o en servidumbre a ese matrimonio. Esto nos recuerda un poco el pasaje que leímos anteriormente en Éxodo. Por lo tanto es libre, ya no tiene ninguna obligación en ese matrimonio.

Esto implicaría que se puede casar de nuevo, porque la persona ahora es completamente libre del matrimonio anterior. Pero otra vez, el pasaje no explica directamente si la persona se puede casar de nuevo. Si alguien prohíbe casarse de nuevo en una situación como esta, entonces implica que la persona todavía esta atada al matrimonio anterior de alguna manera. Pero el pasaje explica que es libre. Esto podría entenderse bajo la luz que Dios quiere proteger a la persona que ha sido rechazada por haber llegado al cristianismo, y por lo tanto tiene el derecho de hacer una nueva vida otra vez. Ese divorcio no sucedió por la dureza del corazón de la persona creyente.

En cuanto a razones para divorcio, en el mundo van a existir mil razones para separarse. Pero eso no significa que todas esas razones sean bíblicamente justificables. Por ejemplo, si una persona se divorcia porque a la pareja le huelen mal los pies, eso no es una razón bíblica para el divorcio. Pero al final, si ambos no desean seguir juntos, nadie se los puede impedir. Son adultos tomando una decisión mutua, pero esto caería en la categoría de divorciarse por “cualquier razón” como preguntaban los fariseos, y por lo tanto el nuevo matrimonio no es una opción.

También podemos volver al pasaje de Éxodo 21:10-11, no usamos ese pasaje porque estemos bajo la Ley de Moisés, sino para rescatar el principio bíblico. El principio bíblico que vemos en Éxodo es el abandono de los deberes matrimoniales como una razón justificable para el divorcio.

Si un esposo no trabaja, administra mal el dinero y no provee para su esposa e hijos, puede ser considerado abandono de sus deberes matrimoniales, y por lo tanto la esposa podría buscar el divorcio si no hay otra manera de reconciliar el problema. Ejemplos de estos son cuando alguno de los dos cae en drogas o alcoholismo y ha abandonado los deberes matrimoniales.

Respecto a casarse de nuevo

En cuanto al tema de casarse de nuevo, lo que podemos ver en el Antiguo Testamento es que las personas podían casarse de nuevo después de un divorcio. No existe ningún pasaje que lo prohíba explícitamente. Lo que si encontramos son las razones “justificables” para buscar el divorcio.

En ese sentido, podríamos encontrar una conexión directa entre una razón justificable para divorciarse, y el nuevo matrimonio.

Cuando Jesús responde a la pregunta de la posibilidad de divorciarse por “cualquier razón”, Jesús explica que la persona comete adulterio si se casa de nuevo, a menos que sea por inmoralidad sexual. La inmoralidad sexual es una razón justificable para el divorcio. Divorciarse por “cualquier razón” no es bíblicamente justificable, por lo tanto casarse de nuevo después de divorciarse por “cualquier razón” sería cometer adulterio. Se hizo por la dureza del corazón.

Entonces, podríamos decir que el nuevo matrimonio es posible siempre y cuando haya existido una razón bíblicamente justificable para la disolución del matrimonio. Y como ya hemos visto, en la Biblia encontramos solamente tres razones justificables para divorciarse:

  • Por inmoralidad sexual. (Mat 19:9).
  • Si la persona no creyente quiere dejar a la persona creyente. (1 Co 7:15)
  • Por abandono de los deberes matrimoniales. (Exodo 21:10-11, 1 Co 7:11)

Como vemos en los tres puntos anteriores, ninguna de ellas son excusas directas para poder casarse de nuevo, sino más bien, son razones por medio de las cuales Dios protege a la parte ofendida y les permite la disolución del matrimonio y empezar de nuevo con otra persona.

Como punto adicional, al hombre se le pide amar a su esposa como Cristo ama la iglesia. Es un estándar muy alto, ya que implica un amor sacrificial, incondicional, sin medida. Dispuesto a dar su vida por ella. (Efesios 5:25)

A la mujer se le pide honrar a su marido, lo que implica reconocer el esfuerzo de su esposo, agradecer por lo que hace, y apreciar lo que aporta al matrimonio. Así como respetar las decisiones que toma por su familia (mientras sea en el orden de Dios). (Efesios 5:22)

Espero que este estudio les haya servido mucho.


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