¿Por qué NO creo en Dios? – Parte 1

Este artículo es una respuesta personal hacia un amigo ateo para explicarle porqué creo en Dios.  Pero he decidido comenzar con un contraste de cuáles NO son razones válidas para creer en Dios. Si usted es cristiano, le invito a que se tome el tiempo de pensar en sus razones. Si usted no cree en Dios, le motivo a que le haga esta pregunta a algún amigo cristiano e indaguen en cuáles son buenas razones para creer y cuáles no.

Así que les comparto cuáles son, en mi experiencia, razones frágiles para validar la fe cristiana.

No creo en Él porque haya sido indoctrinada.

Aunque fui de las niñas que iban a la iglesia, levantaban las manos y cantaba especiales con mi mamá, y aunque sí me enseñaron a Dios y sus principios (lo cual es bíblico), no creo en Él porque me hayan “lavado el cerebro”.

Todos tenemos un sistema de creencias que nos fue enseñado. Todos. Los cristianos en particular creemos en enseñar a nuestros hijos sobre Dios, pero sabemos que llegará un momento en que nuestros hijos decidirán por sí mismos si quieren dirigir su vida o no de acuerdo a estos principios.

Un pastor amigo mío ora por sus hijos pidiéndole a Dios para que ellos se decidan por Él cuando sean más grandes. Por otro lado, muchos crecen en otra fe pero cuando llegan a adultos, creen en la Biblia. La gente puede pasarse de religiones, pues sus pensamientos, preguntas e insatisfacciones los lleva a una u otra creencia. Cualquiera que sea el sistema que se nos enseña, eventualmente llega a ponerse a prueba en nuestra mente y vida.

Yo también he tenido mis grandes preguntas y conozco a muchos cristianos firmes y genuinos que también se las han hecho. No considero que soy una adiestrada o una adoctrinada que no puede cuestionar el sistema de valores heredado (aunque sí fui enseñada a respetarlo). Pero con el tiempo aprendí, procesé, me pregunté, me contesté… Comprobé. Pienso que no hay nada más insatisfactorio que vivir sin sentido y sin convicciones. Tener preguntas está bien, pues estamos aprendiendo y podemos no tener todo claro todavía, pero vivir un estilo de vida sin creerlo, es el vacío más grande que alguien podría tener.

No creo en Él porque tenga miedo.

Siendo honestos, parte de ese sistema de creencias de cada persona se debe a miedo. Miedo a la muerte, a la naturaleza, a la vida, a los problemas, a los espíritus, a la enfermedad, a los demás, o a uno mismo. Por eso es que sin importar la religión que alguien tenga, fácilmente encontrará creencias en su estilo de vida que busquen librarle de sus miedos o debilidades.

El ser humano sabe lo frágil que es, y los diferentes sistemas de valores responden a esta necesidad. La teología de la prosperidad, por ejemplo, pone la esperanza de la vida en las riquezas y en el bienestar. Otras religiones orientales como el hinduismo, se refugian en la meditación para alcanzar la más grande plenitud. En la popular religión del islam, los 5 pilares o prácticas son indispensables para alcanzar el paraíso, que anhelan tanto.  Las creencias animistas levantan altares a los muertos o hacen amuletos para protegerse de los espíritus.

Por otra parte el mensaje de la Biblia no propone más métodos contra el miedo que la sencilla fe en Dios. He tenido miedo muchas veces, pero al final hay una certeza en el corazón que no depende de nada que yo haga. Si mis miedos permanecieran, ciertamente buscaría la paz en otro lugar, pero la Biblia constantemente dice: No temas. Parece ser suficiente que esas palabras salgan del cielo para que el corazón humano encuentre calma.

No creo en Él porque sea ingenua o menos inteligente.

Hay que ser sincero: el mensaje de la Biblia es difícil de entender. Para algunos es tan difícil, que llegan a decir que la fe es ciega. Pero he comprobado que el mensaje de la Biblia no es para ciegos. Yo he creído no sólo con el corazón, sino también con la mente. Me he hecho preguntas muy difíciles de responder. Hasta miedo he tenido de mis preguntas. Pero he descubierto que las Escrituras son coherentes, y no sólo entre sí, sino en su relación con la historia y el contexto. He podido ir encontrando respuestas satisfactorias a mis preguntas poco a poco.

Ahora bien, no todo lo descrito en la Biblia está comprobado arqueológicamente, o científicamente, pero mucho de su contenido sí lo está. Esto puede no ser suficiente para algunos, pero hay que admitir que el escrutinio hecho a los manuscritos bíblicos ha sido mucho más estricto que otros libros históricos que la cultura general da por válidos. Podría uno preguntarse si está desacreditando la Biblia de manera injusta, mientras se hace fácil validar a Pitágoras o a Aristóteles, por mencionar a algunos.

Por más burla que yo pueda oír hacia la Biblia, considero que los manuscritos bíblicos son confiables. Muchos argumentos en contra de la fiabilidad de la Biblia son falacias o se deben a desinformación. Sus miles de copias (manuscritos) comprueban la importancia y relevancia de su mensaje en el tiempo y hasta la fecha es el libro que a más lenguas se ha traducido. ¿Por qué? Porque es un libro que cambia vidas y por que tiene origen divino. ¿O será que la fantasía de Homero ha logrado mover multitudes y cambiar vidas a lo largo de la historia y el mundo?

No creo en él por haber nacido en una cultura cristiana.

Tengo muy claro que Latinoamérica es una región colonizada por españoles católicos que impusieron su religión a nuestra comunidad indígena. Esto es verdad y no se puede “tapar el sol con un dedo”: el origen de la religión cristiana en nuestro territorio es horrible, pero esto no es producto de la Biblia, sino de la ambición de dominio y territorio en nombre de la fe (pero eso es otro tema). Aún con estos orígenes, no soy cristiana porque naciera en esta parte del mundo. En cualquier parte del mundo, uno escucha y elige en qué creer.

Cierto que hay diferencia, pues en Latinoamérica hay más iglesias y Biblias que en la India, por ejemplo. Pero en la India, quien oiga el evangelio y lo quiera creer, puede hacerlo. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que no quiero vivir en una cultura cristiana, o quizás peor, cristianizada. Más bien deseo que otras personas puedan conocer a Jesús también, no importa de dónde vengan o donde vivan. El reino que Dios propone no es terrenal, sino espiritual, pudiéndose adaptar a cualquier cultura e idioma.

No creo en Él por que necesite algo en qué creer.

Algunos han dicho que creer en Dios es para mentes débiles. Otros dicen que es mejor creer en algo que en nada, que ser ateo no es bueno porque entonces usted no tiene sistema de creencias, así que es mejor creer en algo. Una amiga atea un día me dijo: “Usted al menos tiene a Dios, con quien habla y a quien busca. En cambio yo no” (ella cree en el cosmos y el destino). Todos creemos en algo, aunque gran parte de la comunidad atea considera que el ateísmo es “no creer”.

No he experimentado el no creer en Dios, pues nunca he encontrado una razón para ello, pero categorizar la fe a “necesito algo en qué creer”, la trivializa, dejándola inclusive hasta a la suerte. Imagínese que su esposa o esposo un día le diga: “me casé contigo porque bueno… ¿con alguien tenía que casarme no?” Le pierde todo el sentido. No podría estar nunca de acuerdo con pensar que creo en Dios porque necesito algo en qué creer.

Habiendo aclarado estas malas actitudes hacia la fe, quizás usted podría darme la oportunidad de explicarle cuál es la razón que me tiene creyendo en la actualidad.  Pronto estará publicada en esta página la segunda parte.

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