¿Por qué esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales?


Un joven fue a hablar con su pastor acerca del hecho de que no puede aguantar las ganas de tener relaciones sexuales con su novia y se cuestionaba porqué debe esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales con ella.

A lo que el pastor le respondió lo siguiente:
– Antes que nada, usted está mal enfocado y su perspectiva es demasiado baja. Le recomiendo lo siguiente:
Enfóquese tanto en Cristo que no pase por su mente el deseo de tener relaciones sexuales antes de casarse y así deshonrar a Cristo.
Haga esto así hasta que llegue el glorioso día en que ya eso no será así, y pueda pensar en el hecho de tener relaciones sexuales como algo que le dará gloria a Dios y a Cristo, dentro del matrimonio.
¿Entiende esto? ¡Saber que llegará el día en que ambas acciones no serán opuestas! ¡¿Comprende las implicaciones de lo que acabo de decirle?!
Se trata de entender que llegará el momento en que honrar a Cristo y tener relaciones sexuales no serán cosas opuestas. Porque será dentro del marco diseñado por Él: el matrimonio. Véalo así y luche por eso. Que Cristo sea glorificado por la unión de sus cuerpos.
¡Luche por eso! No por el bajísimo propósito de aguantarse o esperar a tener sexo hasta el matrimonio ¡no!, sino por el alto y noble objetivo de que Cristo sea glorificado en sus cuerpos por la unión íntima marital. Así lo veo mejor. No saque eso de su mente nunca. Siento que de verdad le dará las fuerzas y lo motivará  a seguir.
En otras palabras, su respuesta no debe ser: Estoy esperando a tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. ¡No! Sino: ¡Estoy esperando a honrar a Cristo con mi cuerpo en la relación sexual con mi esposa! ¡Es un fin muchísimo más noble! Esto cambia la perspectiva; la manera de vivir su sexualidad. Así vale la pena todo esfuerzo.
Porque ya ni tan siquiera se trata de ustedes, sino de la supremacía de Cristo en sus vidas. No se trata ni tan siquiera de satisfacer el deseo sexual. ¡No! ¡Se trata de glorificarlo a Él con sus cuerpos! ¡¿Qué fin más noble por el cuál luchar que ese?!
Porque el pacto matrimonial refleja el amor de Cristo a Su Iglesia (Efesios 5:22-33). Así que todo lo que pasa dentro de éste ha de glorificar a Cristo.

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