Mitos sobre las Misiones

En este artículo vamos a hablar sobre algunos de los mitos que existen respecto al tema de las misiones o el envío de misioneros.

#1 – Ya todo el mundo conoce de Jesús.

En realidad no. Actualmente hay más de 3 billones de personas que nunca han visto una iglesia cristiana, nunca han conocido un cristiano en persona ni nunca han leído una Biblia. Eso representa el 41.4% de la población mundial.

#2 – Hay mucho trabajo donde vivo, no tenemos que enviar misioneros.

Jesús dijo que cuando fuéramos llenos del Espíritu Santo, seríamos testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la Tierra. (Hechos 1:8). Jesús no les dijo: “Primero evangelicen Jerusalén, después Judea, después Samaria, y si hay tiempo y dinero hasta lo último de la Tierra”.

Si los misioneros europeos hubieran pensado de esa manera en el siglo 19, Latinoamérica todavía estaría viviendo en oscuridad espiritual.

#4 – Las iglesias misioneras son las que envían misioneros.

Falso, realmente las “iglesias misioneras” no existen, solamente existen iglesias que obedecen al llamado de hacer discípulos a todas las naciones. La frase debería ser: “Las iglesias que obedecen a Cristo son las que envían misioneros”.

#3 – Misiones debería ser un ministerio más en nuestra iglesia.

Falso, las misiones no son un ministerio más de la iglesia. La palabra “misionero” no está en Efesios 4:11, ni en otros pasajes donde se hablan de los ministerios en la iglesia. Las misiones realmente son el objetivo de toda la iglesia. Por lo tanto todos los ministerios dentro de la iglesia deberían tener un enfoque evangelizador y misional.

#5 – Los misioneros son vividores.

Lastimosamente hay misioneros que no han hecho un buen trabajo, y basado en esas experiencias algunas iglesias abandonaron la idea de enviar misioneros. Pero no todos los misioneros son vividores, de igual modo no todas las iglesias siguen la teología de prosperidad, ni todos los pastores son ladrones. No podemos generalizar.

#6 – Los misioneros convierten poca gente para Cristo.

Falso, los misioneros no convierten gente, solamente el Espíritu Santo puede hacer eso. La diferencia es que Latinoamérica tiene un contexto católico, y es más fácil compartir el evangelio con personas que ya tienen una base doctrinal y que hablan español. Mientras que muchos misioneros trabajan con musulmanes, hindúes y grupos étnicos con religiones muy diferentes al cristianismo. Además trabajan con personas con culturas e idiomas muy diferentes.

#7 – Enviar misioneros cuesta mucho dinero.

El dinero no debe ser excusa para desobedecer a Dios. Hay muchas maneras de apoyar a un misionero. Los misioneros pueden recibir apoyo de su iglesia, familiares, amigos, y otras iglesias cercanas. Además, muchos misioneros hacen un trabajo bi-vocacional, y ganan un salario en el país donde fueron enviados, tal como Pablo haciendo tiendas (Hechos 18:3). Donde hay voluntad, aparecen las maneras para hacer las cosas.

#8 – Nuestra iglesia ya tiene misioneros.

Por cada 30 misioneros que son enviados, solamente uno trabaja en países no alcanzados. Países no alcanzados son los que tienen menos del 2% de cristianos en el país. Muchos países se consideran alcanzados, y la obra que hace falta debe ser realizada por la iglesia local. Pero es necesario enviar misioneros donde no existe un grupo de cristianos suficientemente fuerte para hacer la obra evangelizadora. (ver el siguiente mapa).

La áreas en rojo se consideran no alcanzados, en amarillo hace falta mucho trabajo, en verde no es tan necesario enviar misioneros.

#9 – Ser misionero es muy peligroso.

El peligro siempre es relativo. Si bien es cierto hay países donde los cristianos sufren mucha persecución, Jesús dijo que nos envía como ovejas en medio de lobos y debemos ser prudentes donde sea que estemos trabajando. (Mateo 10:16). Por otro lado, muchos países musulmanes son muy conservadores y por lo tanto son mucho más seguros que ciertos países de Latinoamérica donde hay tantos robos, drogas, asesinatos y desastres naturales. El peligro es relativo.

#10 – Dios no me ha llamado a las misiones.

Si bien es cierto no todos son llamados a salir al campo misionero, todos podemos participar en la misión de Dios. Usted puede orar por los países no alcanzados y por los misioneros. Puede apoyar con ofrendas mensuales a algún misionero. Y puede compartir con su iglesia sobre la necesidad de las misiones. Algunos salen, otros sostienen la cuerda.

Referencias y para más información visitar : https://joshuaproject.net

Bendiciones !

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